Los bautizos reales son, ahora, ceremonias más bien sencillas (teniendo en cuenta, eso sí, el protocolo y las consabidas anécdotas), que buscan cierto grado de intimidad… Pero no siempre fue así en una fiesta muy especial que, en Simboliza, se denomina ‘Bienvenida al Mundo’.

La comparativa puede establecerse de forma muy clara entre dos monarcas: Carlos III y el que fue su padre, Felipe V (el actual monarca de España es Felipe VI, por cierto). Este segundo, Felipe V, reinó entre 1700 y 1746 y fue conocido como ‘El Animoso’, apodo popular que le viene al pelo si tenemos en cuenta un bautizo: el de su hija María Antonia Fernanda. La Corte estaba en Sevilla y, allí, la fiesta (un auténtico culto al exceso) duró dos días e incluyó varias corridas de toros (en las que se mataron más de 40 reses) y un desfile ceremonial donde, según se cuenta, uno de los padrinos iba acompañado de 24 esclavos negros con grilletes, cadenas y collares de plata.

felipe V

Tal vez por esa razón su hijo, Carlos III (que reinó en España desde 1759 a 1788), a quien llamaron ‘El Mejor Alcalde de Madrid’, obligó a los ciudadanos a ‘apretarse el cinturón’ en los festejos y ceremoniales por el nacimiento de sus nietos mellizos, los hijos del futuro rey Carlos IV.

El edicto que salió de su mano decía así: “La justicia cuidará mucho de evitar bullicios y concurrencia a las tabernas, bodegones y otras oficinas de esta naturaleza, para que no haya quimeras ni acaezcan heridas u homicidios que turben la común alegría”. Curiosidades (y contrastes) de las historias de la Historia.

CarlosIII

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